***HAZ LA PROMESA*** De ser tan fuerte, que nada ni nadie pueda pertubar la paz de tu espíritu. De hablar de salud, progreso y felicidad a todos los que encuentres. De hacer sentir a tus amigos que hay algo grande dentro de ellos. De ver todo por el lado noble y hermoso, haciendo quetu optimismo sea sincero. De pensar solo lo mejor y esperar solo lo mejor. De tener tanto entusiasmo por el éxito de los demás como por el tuyo propio. De olvidar los errores del pasado y luchar por las grandes realizaciones del porvenir. De llevar todo el tiempo un semblante alegre y tener siempre una sonrisa para todos. De emplear tanto tiempo en tu mejoramiento que no tengas lugar para criticar a los demás. De ser tan grande para la pena, tan noble para la cólera, tan fuerte para el miedo, que tu felicidad no tema la presencia del dolor.
EL VALOR DEL TIEMPO EL EXITO DE LA PERSEVERANCIA EL PLACER DE TRABAJAR LA DIGNIDAD DE LA SENCILLES EL VALOR DEL CARACTER EL VALOR DE LA AMABILIDAD LA INFLUENCIA DEL EJEMPLO LA OBLIGACION DEL DEBER LA SABIDURIA DE LA ECONOMIA LA VIRTUD DE LA PACIENCIA EL MEJORAMIENTO DEL TALENTO LA ALEGRIA DE LA INICIATIVA
Pide un deseo el que más quieras, en el camino cuando lo esperas. Dale sentido, mientras esperas. Porque cambia la suerte con cada moneda. Solo hay que saber soñar
Que no se rinda el corazón, Que siempre hay algo que desear. Que no se rinda el corazón, La vida que te espera es el amor. Que más desear.
Pide un deseo, el que más quieras, mientras la Luna brilla ahí afuera, y no renuncies, si no lo alcanzas, si se escribe el destino con cada esperanza. Solo hay que saber soñar.
Cuenta la leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer.
Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto: Tomo la redondez de la luna, las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del sol y las gotas del llanto de las nubes, la inconstancia del viento y la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma de un cisne y la dureza del diamante, la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve.
Mezclo tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dio al hombre. Después de una semana, vino el hombre y le dijo: ¡¡¡Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, parece que se divierte al hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella!!!
Bien, contestó Dios y tomó a la mujer. Pasó otra semana, volvió el hombre y le dijo: Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al contacto. Me cuidaba y protegía cuando lo necesitaba, me daba dulzura, ternura, comprensión y amor sin condiciones, por favor Dios, devuélvemela, ¡¡¡porque no puedo vivir sin ella!!!
Ya veo, dijo Dios, ahora valoras sus cualidades, eso me alegra mucho, claro que puedes tenerla de nuevo, fue creada para ti, pero no olvides cuidarla, amarla, respetarla y protegerla, porque de no hacerlo, corres el riesgo de quedarte de nuevo sin ella...